La Educación Infantil y la Escuela de la Alegría, la mejor apuesta para empezar…
Habiendo pasado una semana desde mi conferencia en Barcelona ante “maestras” del primer ciclo de Educación Infantil, o sea el de 0 a 3 años, he estado reflexionando sobre todo aquello que sentí, que escuché y que pude observar. Las palabras “Nos has dejado con ganas de más…” de alguna manera confirmaron que mi apuesta por centrar el discurso de la xarla en la importancia que los profesionales que educan en la base de la Educación, demasiadas veces sin saberlo, asumen era más que acertado.
Y pude hablar de ternura, de la necesidad de proximidad, de la importancia de la vivencia, de… Pude plantear temas que me parece que demasiados “instructores” de los ciclos superiores pasarán años antes de que no puedan comprender. Pero bueno, allá ellos, si en Educación Infantil preparamos bien a los niños y a las familias para encarar la educación como se debe, ya se lo encontrarán…
Se recuerda el 5% de lo que se escucha, el 20% de lo que se ve y el 90 % de lo que se vive intensamente. ¿Vamos a seguir hablando? ¿Escribiremos ahora en pizarras digitales pensando que son más atractivas? Pues vale… Compren ordenadores, por favor, más y más, digitalicen todo lo posible y creen, si quieren, escuelas para los alumnos que más contenidos hayan acumulado… Nosotros, mientras, vamos a trabajar en Educación Infantil lo más esencial: la vivencia. Nosotros vamos a invertir en humanidad, en cariño, en alegría y motivación, vamos a invertir en vocación y humanidad.
Pero no nos menosprecien, por favor. ¿Saben que existe una premisa que posibilita ese precioso diferencial entre la especie humana y las otras especies animales? ¿No? Ellos nacen con el cerebro formado ya al 100% de sus posibilidades, son puro instinto, pura genética. ¿Y nosotros? Nosotros tenemos 6 años para configurarlo. ¡Ah! ¡Vaya! La Educación Infantil, ¿verdad? Pero no se asusten, caramba, pueden seguir “preparando gente” culta y universitaria que nosotros procuraremos formar futuras personas… Eso, ustedes atacan el córtex, allá donde aún creen se almacena la información duradera y nosotros nos encargaremos de procurar que en el sistema límbico cerebral haya paz, armonía y hambre.
El limbo, el cerebro límbico, el inconsciente… No hay un solo científico que no afirme que es allí donde se desarrolla el GRAN aprendizaje. ¿Y saben dónde se cultivan y desarrollan las actitudes, las emociones y la gran mayoría de las capacidades intelectuales, personales y sociales? Allí mismo. Cuando un niño nace tiene algo así como 100.000 millones de celulas en el cerebro ávidas por empezar a conectarse. Y cómo aprenden, ¿verdad? A los 6 años las conexiones se cifran en billones… Uf… ¿Y nosotros vamos a ser los maestros? ¿No creen que deberíamos ser más humildes? Sí, ya sé que durante toda la vida el cerebro está abierto a aprender pero, ¿existe en la vida un periodo donde se aprendan tantas cosas, tantas, y tan rápidamente? No. Que no…
¿Y cuáles son los dos grandes activadores de esos aprendizajes? La genética y la vivencia. ¿Y cual es el principal recurso que usa el cerebro para abrir la puerta del aprendizaje? He leído que el cerebro límbico se asienta por imitación… ¡Jolines! Pues vaya responsabilidad, ¿no?
¿Queremos un grupo vivo, activo, responsable y triunfante? Vivamos nuestro oficio con alegría, responsabilicemonos de lo verdaderamente importante, la tutoría, i demostrémoles en todo momento cuánto creemos en ellos. ¿Queremos unos alumnos maravillosos? ¿Sí? Pues, ¿qué toca? Seamos MARAVILLOSOS.
Ya sabéis, suele pasarme: seguiría y seguiría y no podría parar de dar más y más argumentos… Pero hoy quería hacer un post cortito y… Tan sólo quería deciros eso: voy a apostar desde ahora en firme por esa base: la Educación Infantil. Para ello voy a preparar Talleres y Conferencias y materiales diversos. Ahí voy… ¿Te vienes?
















































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